Dinos cuál es tu meta de ahorro y te decimos en qué invertir
Ahorrar para invertir no es lo mismo que invertir, pero inevitablemente el primero puede echar mano del segundo cuando los ingresos convencionales no son suficientes para alcanzar metas complejas y a largo plazo. En la vida de todas las personas existen gastos más grandes que otros y para ello, las formas de obtener dichos montos no tienen por qué ser las mismas. Saber en qué invertir puede ser complicado; por eso aquí te dejamos cuál es el rendimiento que te funcionará según tu meta de ahorro.
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¿Por qué empezar con una meta de ahorro?
Antes de decidir en qué invertir, debes saber para qué quieres ahorrar. Aunque parezca obvio, este paso cambiará radicalmente tu forma de manejar el dinero. Tener metas claras, ya sean a corto, mediano o largo plazo, te ayuda a establecer prioridades, medir tu avance y elegir los instrumentos financieros que mejor se adapten a ti.
Por ejemplo, si quieres juntar el enganche de una casa en cinco años, tu estrategia será diferente a la que usarías para ahorrar para tu retiro en 30 años. Tener esta estructura te ayuda a organizar tu portafolio y a sentirte más seguro al invertir.
Ahorro vs. inversión: ¿qué papel desempeña cada uno?
Ahorrar y invertir son conceptos relacionados, pero cumplen funciones distintas:
- Ahorrar implica guardar dinero para un uso futuro, generalmente con seguridad y alta liquidez.
- Invertir es hacer que tu dinero crezca con el tiempo al invertirlo en activos financieros.
El ahorro es clave para alcanzar metas a corto plazo o para contar con un fondo de emergencia. Invertir te ayuda a hacer crecer tu dinero a largo plazo y a protegerlo de la inflación.
¿En qué invertir según tu meta?
La respuesta depende de cuánto tiempo tienes, cuánto riesgo puedes asumir y para qué estás ahorrando:
Metas a corto plazo (menos de 3 años)
Si tu meta es un viaje, una boda o un fondo de emergencia pronto, tu mejor opción será invertir en alternativas de bajo riesgo y alta liquidez. Algunos de los ejemplos más claros son los fondos de deuda, las CETES o los productos de renta fija que cuidan tu dinero.
Metas a mediano plazo (3–10 años)
Por otro lado, si tus metas involucran desembolsar una cantidad mayor para metas como el enganche de una casa o el pago de estudios, es bueno buscar un equilibrio entre crecimiento y seguridad. Los fondos balanceados o los ETF mixtos pueden darte ese equilibrio.
Metas a largo plazo (+10 años)
La bolsa de valores, los ETFs globales, las acciones de empresas sólidas y los fondos indexados suelen ser buenas opciones para quienes quieren maximizar sus ganancias a largo plazo. Aunque pueden ser más volátiles, con el tiempo los beneficios suelen compensar esos cambios.
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