Telefónica quebró hace 6 años: estos son los errores de los que aprender
En el mundo de las empresas y las inversiones, pocas cosas son tan importantes como el momento adecuado. Hace seis años, Telefónica comenzó a salir rápidamente de América Latina para organizar su operación, reducir la presión financiera y centrarse en mercados más rentables. Sin embargo, con el tiempo se vio que dejar un mercado no es tan fácil como decirlo, y México es el mejor ejemplo.
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Aunque la empresa ya salió de varios países de la región, en México todavía no encuentra comprador. Esto ha impedido cerrar por completo su etapa en América Latina. Pero no hay mal que por bien no venga, y podemos retomar los errores de Telefónica como algo a aprender.
1) No basta con “querer irse”: hay que poder ejecutar la salida
Una de las lecciones más difíciles del caso de Telefónica es que una estrategia de desinversión puede fallar si no hay compradores claros. Aunque la empresa ha avanzado en su salida de la región, el mercado mexicano se convirtió en un problema porque la venta aún no se concretó.
2) Subestimar la competencia
Competir por los clientes en un mercado tan duro como el de las telecomunicaciones implica un desembolso importante a considerar: red, espectro, cobertura, servicio, subsidios a equipos y retención. México resulta especialmente difícil debido a la presencia de grandes empresas y a la guerra de precios.
Es verdad que el mercado mexicano tiene una gran demanda, pero los consumidores siempre van a priorizar aquello que ya conocen si los nuevos servicios no entran con una ventaja clara frente a lo que pueden ofrecer al usuario, más allá del servicio básico.
Si una empresa entra sin una ventaja clara, ya sea tecnológica, regulatoria, de costos o de distribución, tarde o temprano lo paga. Además, si intenta vender en un mal momento, el mercado la castiga.
3) Cuando el negocio no crece, la deuda y los costos se vuelven el enemigo
Aunque la gente suele pensar que una ‘quiebra’ es un colapso inmediato, en las grandes empresas suele ser un proceso más lento, con ajustes, recortes, ventas de activos, menor exposición y reestructuración interna.
4) Una retirada sin narrativa daña la percepción de marca
Cuando una empresa entra en modo de salida, el mensaje al mercado puede ser muy negativo: te dudan y se cambian
- Los proveedores se vuelven más rígidos
- El equipo interno opera con incertidumbre
- Los competidores aprovechan el momento
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