La creación del Blue Monday tiene bases económicas. Aquí te contamos por qué.
Cada año, el tercer lunes de enero, muchos medios y redes sociales mencionan el Blue Monday, considerado por algunos como el “día más triste del año”. Aunque no tiene base científica, hay una razón económica que ayuda a entender por qué este concepto llamó tanto la atención: las deudas que quedan después de las fiestas de diciembre.
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Adiós a la esperanza navideña
El origen del Blue Monday está en 2005, cuando la agencia de viajes británica Sky Travel presentó una fórmula que decía identificar el día más deprimente del año. Esta fórmula consideraba factores como el clima invernal, el tiempo desde Navidad y, sobre todo, el nivel de deudas después de los gastos navideños en relación con el dinero disponible.
La fórmula original, que ha sido criticada por no ser científica, calculaba las deudas como la diferencia entre lo que se debe y lo que se puede pagar con el ingreso de enero. Cuando esa diferencia aumenta, se supone que también crece la sensación de malestar, lo que podría hacer que ese día se sienta más difícil.
Enero, un mes económicamente complicado
Aunque los expertos dicen que no existe un “día más triste” para todos, la idea ha tenido impacto en temas financieros y de bienestar económico. Enero suele relacionarse con la llamada cuesta de enero, cuando muchas personas enfrentan las consecuencias del gasto de diciembre, como facturas de tarjeta de crédito más altas, pagos pendientes y menos dinero disponible.
Desde el lado económico, este fenómeno muestra una realidad común en las finanzas personales y familiares: después de gastar mucho, los recursos se agotan y la recuperación es lenta. En muchos países, enero es difícil para los presupuestos familiares porque los ingresos parecen más justos y los pagos de deudas por regalos, viajes y celebraciones llegan pronto después de fin de año.
Los expertos en finanzas personales aconsejan que, más allá del mito del día triste, este es un buen momento para revisar cómo están las finanzas después de las fiestas. Saber exactamente cuánto se debe y contar con un plan de pagos realista pueden ayudar a reducir la presión que muchos sienten al ver sus estados de cuenta a principios de año.
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